Con la llegada de la primavera, la naturaleza vuelve a vestirse de verde, las plantas reciben más calor de sol y lentamente comienzan a despertar de la "siesta" invernal. En esta etapa, muchas semillas encuentran condiciones apropiadas para germinar.
Existen especies que, debido al ambiente en donde viven, se les torna dificil lograr que sus semillas lleguen al suelo y logren crecer de forma independiente. En los bosques tropicales, donde a veces se encuentran muchos árboles amontonados, se complica que una planta crezca si no encuentra un espacio para lograrlo.
Por ejemplo, el Allexis cauliflora, un árbol que crece en los bosques tropicales del oeste de África, tiene frutos que crecen en su tronco, lo que le garantiza que estos, una vez maduros, caeran al suelo. Cuando el fruto se seca, revienta y lanza las semillas a una distancia que puede alcanzar los 5 metros.
Otras especies cuentan con esta particularidad de catapultar sus semillas con el fín de que que hallen un buen lugar para crecer. El duro fruto del árbol del diablo, en Centroamérica, detona ruidosamente, lanzando sus semillas a unos 14 metros. En el caso del múerdago enano del oeste de Estados Unidos, puede lanzar sus pegajosas semillas a una distancia similar y alcanzar una rama de una conífera para germinar.
La sabia naturaleza deja en claro que las plantas deben diseminar sus semillas lo más lejos posible para que tengan mayores oportunidades de sobrevivir.
jueves, 23 de septiembre de 2010
Catapultando semillas
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