miércoles, 8 de septiembre de 2010

La pluma que le hizo jaque al gobierno inglés

Como William Howard Russell se convirtió en un héroe por sus artículos acerca del horror y los miserables tratos que soportaban las tropas inglesas durante la Guerra de Crimea.

Durante la Guerra de Crimea (1854-1856), que enfrentó a los aliados Gran Bretaña, Francia, el Imperio Otomano y el Reino de Piamonte y Cerdeña contra el Imperio Ruso, el periódico The Times, de Londres, envió al periodista William Howard Russell (1820-1907) como corresponsal para cubrir el conflicto bélico.

"A las 11,00, nuestra Brigada de Caballería Ligera avanzó hacia el frente"- describe Russell, y concluye así-"A las 11,35 no quedaba un solo soldado británico, excepto los muertos y los moribundos, ante los sangrientos cañones moscovitas".

Las narraciones de este corresponsal eran tan precisas y confiables, ya que obtenía la información de primera línea por parte de los soldados, que causaban sensación entre los lectores del diario The Times, principalmente de las clases altas y medias. Russell preguntaba a los lectores. "¿Cuál ha sido el costo para Inglaterra... en hombres que murieron en tiendas de campaña u hospitales por agotamiento, exceso de trabajo o desnutrición?".

Sus columnas eran publicadas siempre en los editoriales del periódico. En ellas criticaba las deficiencias de los mandos militares en cuanto a abastos, hospitales, alimentos y ropa. Tampoco se salvaron los altos mandos militares, que fueron fulminados por la pluma de Russell, a quienes acusaba de preocuparse más de normas y reglamentos que del bienestar de los soldados.

Mientras tanto, en Inglaterra, el Parlamento votó una moción que condenaba las "mentiras" de Russell y del diario, a la vez que prohibieron a las tropas en Crimea a brindarle información a la prensa. El mismo príncipe Alberto lanzó su furia contra el corresponsal, calificándolo de "miserable escritorzuelo". Pese a esto, el Gobierno cayó y una comisión parlamentario estableció que lo que contaba el periodista era cierto.

Russell volvió a Inglaterra ovacionado como un héroe popular. Nadie había había narrado de modo tan audaz y completo una guerra, y menos mencionando los aspectos falaces de la vida humana durante un conflicto. El mérito logró que se establezca una profunda reforma militar, algunas de ellas la creación de un cuerpo de enfermeras y la prohibición de censurar a los corresponsales de guerra.

Del error se aprende

A pesar de ser considerado el "padre del periodismo bélico" y uno de los más grandes comunicadores del siglo XIX, a Russell le costó bastante ser reconocido como un "maestro". Comenzó su carrera con un error gravísimo.

A sus 24 años, fue enviado por The Times a Dublín, para cubrir el juicio al nacionalista irlandés Daniel O'Connell, acusado de sedición. Como no había telégrafos, la prensa debía viajar hasta Londres y emprender una carrera para que la competencia no publique la noticia antes que nadie. Tras emitirse el veredicto que encontró culpable al acusado, el tiempo comenzó a correr. Russell fue el primero en llegar, y exhausto ingresó al edificio del The Times, donde solo llegó a decir "culpable" a un linotipista. Por desgracia, no resultó ser un linotipista, sino un escritor del Morning Herald, la competencia del The Times.

El Herald se anticipó en los titulares y Russell padeció las burlas y la vergüenza del ámbito donde trabajaba.



William Howard Russell observa una batalla durante la Guerra de Crimea.





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